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Estructuras complejas con actividad organik

viajando de mosca

domingo, 14 de julio de 2013

Publicado por Sil GoC en 14.7.13 No hay comentarios:
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TODOS SOMOS PUTAS

La metonimia es una figura retórica que consiste en tomar el efecto por la causa (o viceversa), el autor por la obra, la parte por el todo (aunque en este caso es más correcto hablar de sinécdoque), etc. Si la metáfora es una sustitución por semejanza, la metonimia es una sustitución por afinidad o proximidad. Pero, como todas las figuras retóricas, la metonimia es también una forma de interpretar la realidad y, en última instancia, un intento de controlarla simbólicamente. Por eso es uno de los recursos básicos de los sueños, de la poesía, de las perversiones, de la religión, de las ideologías...
¿Por qué la prostitución nos parece tan sórdida e indigna? Porque proyectamos en ella la sordidez de nuestra propia vida, nuestra propia indignidad de mercancías humanas.
En una sociedad-mercado en la que todo (menos el cariño verdadero) se compra y se vende, en la que la inmensa mayoría de las personas venden la mitad de su vigilia (y la casi totalidad de sus sueños) por un puñado de monedas, la prostituta es la perfecta metonimia --a la vez emblema y chivo expiatorio-- de la degradacción colectiva. Pues la p(rostit)uta --a la que un peyorativo síncope, como si no fuera digna ni de un nombre completo, convierte en “puta”-- vende, literalmente, su cuerpo, mientras que los demás solo vendemos el alma, que no se ve (ni se toca), lo que nos permite proyectar nuestra humillación cotidiana, nuestra alienación, en otras servidumbres menos encubiertas, acaso menos hipócritas.
La prostituta vende su sexo, que se considera la parte más íntima y personal del individuo (“El cerebro es mi segundo órgano favorito”, dice Woody Allen, que no en vano es el ídolo de los mediocres, sobre todo de los varones). Pero quienes consideramos que nuestra parte más íntima y personal --nuestro primer órgano favorito-- es el cerebro, deberíamos reflexionar un poco sobre las múltiples formas de prostitución a las que nos aboca esta sociedad-mercado. No tomemos el efecto por la causa, la parte por el todo. Todos somos putas.
Las exquisitas presentadoras de televisión que, asomadas al balcón de su calculado escote, llaman “tropas de ocupación” a los terroristas judeocristianos que violan, torturan y asesinan a hombres, mujeres y niños iraquíes, y acto seguido, con la misma elegancia (esa elegancia imperturbable que las convierte en candidatas a princesas), llaman “radicales islámicos” a quienes heroicamente defienden a su pueblo de los terroristas, prostituyen algo más que sus seductoras sonrisas y sus calculados escotes.

"Carlo,Frabetti" Pag. Web. (contraelimperio@nodo50.org)

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